Nunca debimos conocernos,
pero el tiempo nos cruzó.
En el mismo camino,
en el mismo momento.
Y no supimos decir "adiós",
ni siquiera un "no",
a un desastre anunciado.
Y en contra de todo,
menos de nosotros,
todo lo compartimos.
Tuvimos,
la misma cama,
el mismo cuerpo,
los mismos sueños.
Y la ilusión del amor,
no fue suficiente
para olvidar un error, y otro error...
Todo se estropeó.
Seguíamos teniendo
el mismo cuerpo,
la misma cama,
los mismo sueños.
Pero ya no eran nuestros,
no eran de los dos,
y ese fue nuestro mayor error...
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