martes, 7 de febrero de 2012

Como Newton y la gravedad.
Yo con mi tristeza...

Yo a la manzana la hago levitar. No puede ser tan fácil como dejarla caer, sin más. Hay algo más. Cualquier cosa, pero siempre hay algo más.
Un trampolín. Siempre hay que terminar saltando. Así acaba todo. Así empieza todo. Y quién te asegura una buena caída. Quién estará abajo esperando un mal paso. Qué ojos verán tu tropiezo. Y cuáles al Fénix resurgiendo.

2 comentarios:

  1. Un salto implica fallar antes que triunfar, pero a medida que vas saltando, cada vez tienes menos miedo, y eres capaz de efectuar el salto con más eficacia.
    Sigue saltando Martita, pero no lo hagas por lo que esté abajo.

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  2. Solo, es el primer pensamiento que te viene a la cabeza antes de avanzar, ves que todo quedará atrás, y que, aun sabiendo que toda piscina tiene su escalera, te lanzas con la certeza de que volver atrás seria aún peor, vivir lo pasado, es sufrir lo sufrido sin disfrutar de lo que en su momento fue tu vida, lo que creías seria el resto de tu vida.
    Si saltar no es fallar pues los fallos es lo que te ha llevado a esa situación a tener que dejarlo todo.
    Suficientes para ti han de ser aquellos ojos mas presto corra en tu ayuda, se involucre en la ardua tarea de ayudarte con la carga que te hizo caer esa vez y las siguientes, mas he de ser real cual real es el sol que amanece cada día, de que, para los ojos no existen distancia ni tiempo, ya que han de ver según su experiencia y hay algunos ojos que no pueden olvidar, pese ha haberlo intentado mas fervientes en su intento, llegar a perecer.

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