Ya no quedan más oportunidades,
ni llantos en soportales,
ni miradas tras los cristales.
Se rompieron...
los cristales, los espejos,
los reflejos de ojos huecos,
las miradas vacías,
las sonrisas frías...
Y ahora...
a reconstruir mi vida.
A resurgir de las cenizas,
que dejó el fuego devastador,
en mi interior.
Y ahora...
a empezar de cero,
a dos metros bajo suelo.
A acostumbrar mi vida,
a estar sin tus caricias.
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